Anécdotas para llevar

Jueves aparentemente trivial (extraño triángulo clientelar)

A veces, las historias aparentemente triviales, son asombrosas y, a veces, las cosas no salen como uno tenía previsto. Los jueves hay mercadillo en Malgrat, y nuestra humilde tienda tiene permitido salir a la calle y poner una parada más. Como nos enteramos hace poco, esta iba a ser la primera semana y nos las prometíamos muy felices. Tras preparar la estrategia, las mejores camisetas, discos y joyas roqueras y también la mesa… chaparrón. Qué digo chaparrón, la gota fría, el huracán Melissa y las diez plagas hicieron aparación en Maresme Nord sobre las 7am del jueves. Así que fue una de esas mañanas de limpiar, recoger, ordenar y proyectar (que no entró nadie en la tienda, vaya), así que cerramos al mediodía con un poco de pena y ya con ganas de ver qué tiempo haría el jueves siguiente. Como además las tardes de noviembre son bastante tranquilas, por mucho que había amainado, nada hacía augurar una jornada de grandes aventuras.

Hasta que apareció él, un amable cincuentón muy roquero, interesado en todo lo que había en la tienda. Tras una animada charla sobre rock, la Fender Stratocaster Serie L y la gira de los Stones del 76 a la que él había acudido (qué cosas, yo fui a verlos 15 años después) Se decantó por una camiseta conmemorativa del álbum Black and Blue de los Rolling Stones , que por cierto, es una pieza de orfebrería, mal está que yo lo diga. Añadió que era un regalo para su mujer. Se marchó muy inseguro de no llevarse también un vinilo de Robert Johnson que tuvo en su mano durante la conversación.

Habían pasado 10 minutos, cuando una mujer entró en la tienda. ¿Ya no tenéis ese llavero con guitarra? ¡Qué disgusto!. Uy. Su aspecto de cincuentona, amable y muy roquera hizo sonar todas las alarmas… Esta no será la mujer de … en fin. Y optó por llevarse una taza de los Rolling stones para su marido.

Esta mañana no llovía, pero hacía mucho frio, es temporada baja, supongo. Aun así, la tienda recibe muchas visitas y hasta un caballero se ha comprado un disco de vinilo de Robert Johnson esta mañana. Y por la tarde, un día después, la mujer vuelve a aparecer sugiriendo que le cambiemos la camiseta por otra de su talla, pues al parecer su marido estuvo más generoso que observador, lo cual suele pasarle a los hombres. Y también me pregunta por un disco de Robert Johnson que vio ayer:

– Lo he vendido esta mañana

– Lo sabía, ha sido él.

– ¿Él? ¿quién? ¿Su marido?

– No, un amigo nuestro, que se lo queda todo.

Esto es, de largo, lo más sublime y raro que ha pasado en esta tienda desde que hace un mes y poco subimos la persiana por primera vez. Y es que igual que, como la mujer advirtió, a veces las cosas no salen como uno tenía previsto, además hay cosas aparentemente triviales que resultan asombrosas.

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