Anécdotas para llevar

Limonada a un Dóllar (mercadillo days)

…Y tras montar la mesa, y decorarla con nuestro mejor género (camisetas, pañuelos, artesanía roquera…), decidimos también colocar un pequeño espejito a disposición del cliente para que él mismo pudiera comprobar lo mucho que le favorece el artículo escogido. Bueno, estas cosas son así, mira que había camisetas, pues la señora preguntó el precio del espejo.

-No, el espejo no está a la venta.

Dicha esta frase me pareció que el triste adminículo cobraba nuevo valor. O que ya lo tenía y no lo habíamos advertido hasta que nos lo revelara aquella mujer. “Lo siento, no está a la venta”. Sí, me pareció que de repente era de oro de ley, o que reflejaba invertida la imagen si se miraba una bruja, por ejemplo.

-Mi hijo también ponía una parada en la calle cuando era pequeño para jugar a las tiendas – Apostilló.

Estupendo. Ahora también vendemos limonada a un Dólar.

La verdad es que hay semanas en que la clientela sale de casa a cubrirse de gloria, como también le pasó al gestor de nuestra sucursal bancaria, quien tras una emotiva carta se despedía y nos dejaba en manos de un nuevo gestor que nos iba a tratar igual o mejor que él mismo. Acababa su misiva agradeciendo mucho habernos tratado: Gracias Lorena, personalizaba. Huelga decir que en Rocanrólez no hay ninguna Lorena. Así que, oh cielos, ¿En manos de quién está nuestros ingresos y gastos?

Todos estos enredos y equivocaciones me hicieron recordar una anécdota que refería el famoso Gran Wyoming al respecto de su fama al principio de los años 90 tras firmarle un autógrafo a una emocionada señora y darle muchos besos, se ve que le dijo:

-Gracias, soy fan de toda la familia, en casa no se van a creer que tengo un autógrafo de Rody Aragón.

Y no se lo digáis a nadie, pero yo sé quién es esa señora, estoy seguro de que está buscando su espejito mágico  y de que se llama Lorena.

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